Bully no se podía zafar tan fácil de la censura, pues han decidido en el Reino Unido censurar este juego y prohibir su venta, al menos en dos tiendas conocidas en aquél país.

La misma excusa de siempre, es que el juego es demasiado violento, que afecta psicologicamente a los niños, y los vuelve máquinas asesinas hambrientas de sangre.

No sé realmente si esto haga subir las ventas de este juego, o si la disponibilidad sea mucho menor.