Sí, porque me niego a llamarle Canis Canem Edit. Ahora vemos en un vídeo en el que el director de la escuela nos cuenta como van las cosas en su particular trozo de infierno.
No sé por qué, pero con este juego me pasa lo contrario que con Rayman: Rabbing Ravids: mientras más vídeos veo, menos ganas me dan de jugarlo.

