Si puedes calcular mejor una distancia en píxeles que en centímetros.
Si alguna vez has visto ahí fuera un atardecer radiante y has pensado “bonitos gráficos”.
Si alguna vez te has despertado con el teclado marcado en la cara.
Si la palabra “motor” te hace pensar en “shaders” más que en “caballos de potencia”.
Al final no creo que los desarrolladores sean tan obsesivos con su profesión, pero me ha hecho mucha gracia esta lista -en la que hay muchas más opciones-, y que es una traducción del You Might Be a Game Developer If…
(Vía Menéame)

